Recolectora en la calle con residuos de cartón de fondo

Virginia trabaja desde hace 11 años como recolectora junto a la Asociación de EcoRecolectoras de Cochabamba

Virginia encontro una familia en la Asociación de EcoRecolectoras de Cochabamba

Virginia Mamani es una de las 150 mujeres que integran la Asociación de EcoRecolectoras de Cochabamba. La acompañamos en una jornada laboral para conocer su compromiso con Un Mundo sin Residuos y cómo verá beneficiado su trabajo con el aporte de Coca‑Cola Bolivia al programa municipal “Cocha Recicla”.

Virginia Mamani llegó desde Oruro a Cochabamba hace 11 años en busca de mejores oportunidades para ella y su familia. En ese proceso, las EcoRecolectoras la recibieron de brazos abiertos y la convirtieron en una más del equipo. Desde entonces, el reciclaje pasó a ser una parte fundamental de su vida.

La Asociación de EcoRecolectoras reúne a 150 mujeres que se turnan para recolectar el material del punto verde municipal que les fue asignado y de más de 50 edificios que cuentan con un contenedor de reciclaje de Vital en el que los vecinos depositan sus botellas de PET.

“Mi trabajo es algo que me gusta, amo mi trabajo porque con eso mantengo a mi familia, hago estudiar a mis hijos. Y también contribuyo a cuidar el medio ambiente”, dice Virginia.

Su jornada empieza temprano, ya sea en el punto verde municipal o de recorrida por los edificios que cuentan con los contenedores de Vital. Allí, el trabajo en equipo da un resultado exitoso a la iniciativa: los vecinos depositan sus botellas, las recicladoras las recogen y las entregan a los centros de acopio para que luego pasen a ser revalorizadas.

Para sumarse a esos esfuerzos, Coca‑Cola Bolivia se unió al programa local de reciclaje “Cocha Recicla” con la entrega de 153 contenedores de reciclaje. Así, la cadena por Un Mundo sin Residuos se fortalece, aportando al cuidado del medio ambiente y a un mejor trabajo para los recicladores.

“Nosotras somos valientes, podemos trabajar de lo que sea. Hay obstáculos, pero si los superamos todo viene con recompensa. Mi sueño es abrir mi propio centro de acopio”, dice Virginia, que se muestra orgullosa de ser recolectora y madre de cuatro hijos.

Dos recolectoras con contenedores de reciclaje

Virginia y una de sus compañeras en un contenedor de reciclaje de Vital

 

Una familia que trabaja unida

Si hay algo que Virginia rescata de estos años dedicada al reciclaje es la familia que encontró en su grupo de trabajo, otras mujeres como ella que buscan oportunidades, y que ahora son como sus hermanas.

“El reciclaje trajo muchas oportunidades a mi vida y encontré una nueva familia. Tengo amigas, estamos juntas y nos apoyamos entre todas”, concluye.